domingo, 29 de junio de 2008

Acero salvaje (de calidad)

El felino ataca al acaecer la noche

Los frutos mueren a su paso, podridos de neblina

Bajo las montañas se escuchan los últimos bramidos

Del cancerbero reducido por golpes de navajas sigilosas

Aurora espectral que traga con ahínco la amargura de las rosas

Distantes los ojos que se miran a sí mismos desde el ocaso

Mutilando las sombras de los inocentes

LA voz escupe fuego contra los oyentes

Cuerpos mohosos con orejas sin cartílago

Puestas las sandalias que un día desafinarán el inframundo

Empédocles lanza su maldición a los árboles, lagos y, sobre todo, a los hombres

(especie esta a la que no pertenece)

Esquivás las gotas azulinas que caen del techo

Sentado en tu sillón de plata carcomida

Solo las criaturas con alas penetran tu morada

Son pocos los sabios capaces de advertir…

…que la muerte les llega cuando ya no les sirve para nada…

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